La mayoría de los desastres jaboneros tienen solución

Una solución alternativa que requiere cierta cintura, porque no vas a obtener las pastillas primorosas con decoración intrincada que tenías en mente, pero es una solución mejor que el cubo de la basura. La excepción es si te has pasado con la sosa. Eso no tiene remedio. Pero si te has quedado corto y te has encontrado con un dedo de aceite en la parte superior del molde, o si los colores son una catástrofe, o si la barra se te ha espachurrado porque le ha caído un piano encima… hay vida después de la catástrofe. Este truco se lo debo a Lori Teale, del grupo de Facebook Tree Marie Soapworks, que es una mina.

Manos a la obra

Si el jabón tiene varios colores, intenta separarlos lo más posible y refundir cada uno por su lado. No es imprescindible, pero así evitarás que te salga un jabón gris marengo tirando a sucio. Luego, desmenúzalo o rállalo, o pícalo bien menudo, y ponlo en una cazuela que pueda ir al horno (hay quien lo hace en una crockpot, o al baño maría, o hasta en el microondas; va en gustos. A mí me gusta el horno). Añade agua… ¿cuánta, te preguntarás? Pues no hay respuesta fija. ¿No te encanta cuando te dicen eso? La clave es que sea poca, la menos posible, pero suficiente para amalgamar el jabón derretido. La mejor descripción que he oído es «como el aliño de una ensalada; que impregne todo, pero sin que haga charco». Luego, mete en el horno a 80º durante media hora.

Lo que viene a continuación es un poco a ojo, como la cantidad de agua, y depende de lo seco que estuviera tu jabón. Si empieza a estar gelatinoso, vamos por buen camino. Machaca un poco con un prensapatatas (o con lo que tengas a mano) y sigue calentando. Si no, mira a ver si lo arreglas con un poco más de agua y de temperatura, pero sin pasarte, y dale media hora más. El objetivo es tener una mezcla más o menos homogénea a la que le puedas meter la batidora. Si quieres, es el momento de añadir alguna fragancia. Aprovecha para utilizar esas que te daban problemas. Aquí la mezcla no se va a acelerar…

Prensapatatas

Esto es un prensapatatas. Si no tienes, pasa directamente a la batidora.

 

Por último, echa el jabón en el molde. No podrás hacer un vertido, claro. Nunca va a quedar tan fluido. Échalo a cucharadas, prénsalo bien y deja secar antes de desmoldar. ¿Cuánto tiempo? Buena pregunta. ¿Te acuerdas de que te dije que añadieras poca agua? Porque de eso va a depender.

El de la foto

Yo me he venido arriba a la hora de rescatar un jabón de chocolate en el que metí la pata y añadí aceite de más (no un poco, no. Un mucho): para paliar en parte lo «rústico» que queda siempre el jabón refundido, he agregado por encima un poco de mezcla recién hecha. Prepara tu receta favorita, dale un color, saca la mitad, añade a esta mitad un poco más de color, devuelve a esta mitad al recipiente y remueve una sola vez para hacer una espiral antes de hacer el vertido. Y oye, ni medio mal. Creo que en decoración de interiores lo llaman «rústico chic».