Progresamos adecuadamente, pero eso a fin de curso da para un aprobado justito y yo iba a por nota. ¿Este jabón? Meh, no está mal. Se lo regalo a los amiguetes y no van a protestar. Pero hay mucho que perfeccionar aquí. Para empezar, voy con más miedo que vergüenza a la hora de hacer los «remolinos». ¿Resultado? No hay remolinos. Eso se puede corregir echándole más valor. Otro problema son las manchitas y líneas color rojo oscuro. El óxido de titanio no se termina de dispersar bien en aceite. Voy a probar a dispersarlo en agua, a ver qué pasa. Lo peor son las burbujas, que no hay manera de librarse de ellas. Mira que vierto la mezcla con la traza finísima, y aún así hay burbujas por todos lados. He leído que la batidora puede tener la culpa, y que son mejores las que tienen perforaciones.

Esta es la que necesito.

Esta es la que tengo.

Mientras, regalo jabones. Muchos. Que ya no sé dónde meterlos. Tienen burbujas, eso sí.