Se habla mucho de la traza. traza fina, traza media, hasta traza gruesa cuando quieres dar textura a la parte superior del jabón. Más allá de eso está la catástrofe: cuando la pasta te queda semisólida, o directamente sólida. Cuando la puedes sacar a cucharadas de la jarra, básicamente porque de otra manera no sale, y se te queda una piruleta de jabón con el mango como palo. Ejemplo:

El culpable está ahí, en segundo plano: una fragancia que huele estupendamente pero es la segunda vez que me hace esta trastada. La primera vez eché la culpa a mi bisoñez, porque había trabajado a temperatura demasiado alta. Esta vez, no. Esta vez ha sido a 30º. Con un cierto descuento de agua, pero nada drástico. Y a la foto me remito. Fue añadir la fragancia, dar dos vueltas y la traza se ha saltado todos los límites de velocidad del país y algunos del extranjero. Nada que añadir, señoría.

En fin, de la necesidad, virtud: había preparado dos tipos de verde y he tirado la pasta al molde como mejor he podido. He hecho unas líneas de mica, que tampoco es que me hayan quedado muy gloriosas, y el resultado es la foto que ilustra este post. No es ninguna joya, pero tampoco está tan mal… y huele de maravilla. Eso sí, que nadie se aficione al olor, que no repito.