Hace unas entradas hablábamos (toma plural mayestático) de cómo ahorrar tiempo de varias maneras, entre ellas preparando la solución de sosa a granel. Lo otro que se puede preparar a granel es, obviamente, el aceite. Esto solo vale para esas recetas que utilizas una y otra vez, claro, pero en esas ocasiones es una maravilla. Y lo de tener tanto la sosa como el jabón ya preparados no tiene precio si queremos probar un colorante, una fragancia o una decoración haciendo una cantidad de jabón muy pequeña.

La preparación no tiene secretos: En un recipiente grande derrite las grasas duras (manteca de cerdo, coco, palma…). Luego, añade las delicadas (karité, babasú, cacao) en trocitos para que se derritan con el calor residual. Si no se terminan de derretir, ya sabes, chute de microondas o vitro, o lo que sea que utilizaras para las grasas duras. Por último, añade los aceites líquidos y remueve bien, y distribuye la mezcla entre varias botellas. Ideales, por supuesto, las de aceite de oliva vacías, o las de cualquier otro aceite. ¡Reciclaje a tope! A no ser que vivas en un lugar muuuuy frío, las grasas sólidas seguirán líquidas. Puede que se posen un poco, pero nada más.

Solo hay que tener en cuenta dos cosas: los aceites y grasas abultan más que pesan. Es decir, aquí estamos calculando por gramos, que es una medida de peso (¡no me digas, Sherlock!), pero las botellas serán generalmente de litro, que es una medida de capacidad. Y un kilo de aceite abulta más de un litro, así que ten preparadas más botellas que kilos de mezcla vayas a hacer. La otra es que algunas grasas se posarán, así que habrá que agitar la botella antes de sacar la cantidad que quieras. Por tanto, mejor no las llenes hasta arriba del todo.

Preparar solución de sosa 1:1 y la mezcla de aceites lleva poco tiempo más si duplicas o triplicas la cantidad, y el tiempo que te ahorras luego no tiene precio. De nada.