Permítaseme empezar por los éxitos, que ya me lo he ganado. Bonita la foto, ¿eh? Y encima huelen bien. Tiene truco; os lo cuento luego.

La idea hoy era hacer pruebas con colorantes porque he recibido una cajita con 20 botes de pigmento líquido. Lo venden como «para jabones». A estas alturas ya no me creo nada, pero en fin, tenía buenas críticas en Amazon, así que a por ello. ¿Y cómo se prueban veinte colores diferentes? Pues… ahí es básicamente donde he metido la pata. Un poco. No mucho.

He tirado de un molde de silicona para bombones con 18 huecos (sí, ya, dieciocho no son veinte. Nadie es perfecto). He preparado una mezcla lo más blanca posible como la que hice para la anterior prueba, y he echado unos 20 gramos de mezcla en cada hueco. Luego, he añadido en cada uno una gota de pigmento y he removido bien (o eso creía yo) con un palillo. Al horno una horita a 40º para gelificación y luego enfriar un par de horas, que con jabones tan pequeñitos no hace falta más. Ahí he metido la pata por segunda vez. Sí hacía falta un poco más. De nuevo, no mucho.

Jabones de colores y pigmentos

Aquí, la prueba irrefutable de que no mezclé bien los colores ni esperé suficiente para desmoldar, y de que habrá que repetir la prueba.

Meteduras de pata aparte, el resultado no es malo. Los colores son muy utilizables y bastante bonitos. Siguen fallando todos los azules (se supone que son los de la fila de atrás), cosa que ya me jode, que es mi gama favorita. Pero los demás, oye, ni medio mal. Considerando que cada «bombón» de 20 gramos lleva solo una gota de colorante, bastan diez o quince para teñir 250 gramos de mezcla. Cosas peores se han visto.

Me quedaba en la jarra medio litro de mezcla en traza fina y quería probar, aparte de uno de los colores restantes (el color cereza, por cierto; y o son unas cerezas muy anémicas o hacía falta alguna gotita más) una cosa que leí aquí y me pareció una ideaca: añadir un puñadito de Lenor Unstoppables* a la mezcla. Hubo que meter la batidora a fondo para deshacer las perlitas, y la traza se ha ido a gruesa, pero tampoco me importa mucho porque se trata de hacer una prueba, ¿no? Pues oye, de la necesidad, virtud: le he dado un poco de textura a la superficie con una cuchara, y le he echado un puñadito de semillas de amapola porque yo lo valgo.

Barra de jabón rosa

Ya, ya, muy rosa. Ya me habría gustado a mí que fuera azul.

Ahora hay que esperar a ver si el aroma se conserva bien o se evapora mientras el jabón se cura. Si se conserva, la próxima vez añadiré más (25 gramos me han quedado como muy sutiles). Ni que decir tiene que, al ser una barra tan fina, la he cortado en cinco pastillas que han quedado muy resultonas, así que esto también me lo pongo en la mochila de lo aprendido para cuando me queden restitos de mezcla de jabón.

Qué hemos aprendido:

Que no se pueden añadir los colorantes a la traza y mezclar con un palillo. Para la próxima prueba, aunque dé más guerra, batidora pequeñita.

Que el azul sigue siendo el dorado. O más bien Eldorado, ese objetivo inalcanzable…

*Ojo, DISCLAIMER de esos: Lenor Unstoppables es un producto diseñado para meterlo en la lavadora y dar un olorcito rico a la ropa, no a los jabones. Todos los ingredientes que lleva parecen inofensivos en un jabón y no me cabe duda de que la empresa fabricante los ha probado a fondo, ya que van a estar en contacto con la piel vía ropa mucho más tiempo del que dura la espuma de un jabón. Pero la etiqueta habla también de la posibilidad de reacciones alérgicas, que serán una entre un millón, pero se pueden dar. Así que ya sabes, como dice Drácula, entra libremente por tu propia voluntad. O en otras palabras, que lo pruebes bajo tu propia responsabilidad.