Decidida a que no me derrote una receta, o vamos a ser exactos, a que no me derrote otra vez (¿al mejor de tres?), vuelvo a probar a hacer un marmolado con vetas. Y como se suele decir, ¿por qué cometer otra vez los mismos errores, pudiendo cometer errores completamente nuevos? Síganme para ver el resultado. Bueno, la foto está en grande ahí al principio, así que técnicamente no hay que seguirme, a menos que quieras saber el cómo.

La receta, otra vez la que utilicé para el hanger swirl. Y cambios introducidos sobre el casi-desastre:  nada de aceites esenciales, que por ahora no me han dado más que disgustos si quitamos el de romero, y mica azul para los colores. El lector atento dirá que en la foto no se ve nada azul, y sí vetas claramente verdes. Bien observado. Bien observado.

marlolado

Ahí no hay nada azul.

Resulta que los aceites son, casi todos, amarillos. Y, como recordaréis de vuestros años en primaria, o hasta en preescolar si me aprietas, al mezclar el azul y el amarillo se obtiene un color que… bueno,digamos que no es azul. Así que tenía yo mi mica azul, azul celeste, azul glorioso, disuelta en una cucharada de aceite, y la añadí a la cazuela con todos los aceites ya mezclados. Di unas vueltas… y verde que te quiero verde. Todo verde. Un verde precioso, por cierto, pero verde.

Tengo cintura, así que decidí que mi mármol iba a ser verdoso en vez de azulado. Total, con no decirle a nadie cuál era la intención original… Así que añadí la mezcla de sosa a los aceites y empecé a batir con un cuidado exquisito para que no se me espesara demasiado. Y ahí fue donde caí en la cuenta. Había añadido todo el colorante a toda la mezcla de jabón. Ni mármol ni azulado. Iba a hacer un precioso jabón verde monolítico.

A grandes males, grandes remedios: antes de seguir, dividí la mezcla en tres partes desiguales, pongamos que 50-35-15. A la parte del león le añadí 2 cucharaditas de dióxido de titanio disuelto en 2 cucharadas de aceite. A la mediana, 1 cucharadita de dióxido de titanio disuelta en 1 cucharada de aceite. Y a última, 1/2 cucharadita más de mica azul disuelta en 1/2 cucharada de aceite. Luego, metí la batidora en cada mezcla por turnos hasta llegar al punto de traza fina.

(Aclaro: como expliqué aquí, mi dióxido de titanio es del que se disuelve en agua, no en aceite, pero tenía todavía mezcla preparada, y no la iba a tirar. Podría haber sido un suicidio, pero salió bien).

Luego, fui echando por turnos las mezclas en el molde, removiendo con un palillo de brocheta para hacer el marmolado. Nota para mí misma: un poco más de garbo a la hora de remover, mujer, que te han quedado mazacotes de color. A mitad del molde añadí una capa fina (¡demasiado fina! ¡demasiado escasa) de mica dorada en polvo, y luego repetí la mezcla y el removido, pero sin llegar con la brocheta hasta la capa de mica. Por último, en la parte de arriba rebañé los tres recipientes, añadí unas rayas de mica dorada disuelta en aceite e hice dibujos superficiales con un palillo. Tapa de cartón y al horno a 35º durante 5 horas. Después lo dejé enfriar toda la noche, y lo mío me costó, que me moría por ver  el resultado final.

Jabón con vetas

Detalle de lo monísima que me quedó la superficie del jabón.

El resultado final es como se ve en las fotos: precioso por fuera, interesante a secas por dentro. Me gusta el sistema de aclarar colores utilizando dióxido de titanio. Igual es lo que hay que hacer para conseguir azul: hacer primero una mezcla blanca a golpe de dióxido de titanio, y luego añadir el azul.

Errores cometidos: amarillo + azul = verde. VERDE.

¿Qué hemos aprendido?: Que se puede reparar casi cualquier error, como el de añadir todo el colorante a los aceites antes de dividir la mezcla, pero oye, mejor si no metes la pata para empezar. Y que tengo que ser bastante más agresiva a la hora de mover la brocheta. Ya veréis el próximo (dijo ella amenazadora).

Valoración final: ¿Al mejor de cinco?

Jabón con vetas

Y lo de las burbujitas va a haber que trabajárselo. No es cosa de quitarlas con Photoshop.