Utilizar una cantidad reducida de agua para disolver la sosa. El mínimo absoluto es igual cantidad de agua que de sosa, pero no conviene llegar tan lejos. Ventajas: el jabón se puede desmoldar antes, el tiempo de curado se reduce y sirve para compensar la utilización de ingredientes líquidos en la receta. Si utilizamos dióxido de titanio, se reduce la posibilidad de que aparezcan los temibles ríos de glicerina. Contras: es más fácil perder el control de la traza. Y cuanto menor sea la cantidad de agua, menos posibilidades hay de gelificación, con lo que los colores se pueden resentir.