Uno de los problemas de jabonear son los tiempos de espera. Hay muchos. Demasiados, y demasiado largos (confieso que a mí el minuto de calentar un vaso de leche en el microondas se me hace eterno). Una vez mezclada la sosa con el agua hay que esperar a que se enfríe. Una vez derretidas las grasas sólidas hay que esperar a que se enfríen. Una vez el jabón en el molde hay que espera a que se endurezca. Una vez duro el jabón también hay que esperar para cortarlo. Una vez cortado el jabón hay que esperar para usarlo. Un tostón supremo, vamos.

Para algunas cosas hay atajos. Vayamos por partes, dejando lo de la sosa para el final.

Derretir las grasas sólidas: primero hay que derretir las más resistentes, a golpe de microondas a tope. La de coco primero, la manteca de cerdo y el aceite de palma después. Solo se debe tener cuidado cuando llegamos a las mantecas más delicaditas, como la de karité o la de cacao. Aquí lo que conviene es no incorporarlas en trozos grandes, sino desmenuzadas, y a las grasas ya derretidas aún calientes. El calor residual derretirá las mantecas delicadas (y si no, unos segundos más de microondas). Luego añadimos las grasas líquidas, y listo, mezcla de aceites a temperatura ambiente o casi.

Desmoldar antes el jabón: para esto, el lactato de sodio hace maravillas. Se añade a la mezcla de sosa ya tibia, a razón de una cucharadita por cada medio kilo de aceites. Si no tenemos lactato de sodio, que entiendo que no es ingrediente común en todas las despensas, se puede sustituir por la misma cantidad de sal fina, ¡pero ojo ahí! Hay que disolverla en el agua antes de añadir la sosa. Si no, no se disolverá nunca. Preguntadme cómo lo averigüé. Otra cosa que ayuda aquí es el descuento de agua. Menos agua = más rápido podrás demoldar (y menos tiempo tendrá que curar el jabón).

Desmoldar antes el jabón 2: ¡Utiliza el horno! Precalienta a 70º, pon dentro el molde con el jabón ya tapado y deja ahí 30-60 minutos. Luego, sin abrir, apaga la luz y déjalo hasta el día siguiente. Esto fuerza el proceso de gelificación de paso, y sí, también hace que se endurezca antes.

Esperar para cortar el jabón: esto no tiene vuelta de hoja. Si lo cortas demasiado tierno te lo puedes cargar. Lo bueno es que, si has utilizado lactato de sodio y horno, probablemente no tengas que esperar mucho, o hasta que sea posible cortar nada más desmoldar.

Esperar para usarlo: Aquí hay mucho mito. Se dice por ahí que hay que esperar 4-6 semanas para usar el jabón porque la sosa sigue «viva». No es cierto. El proceso de saponificación dura como mucho 48 horas (y la mayor parte tiene lugar en las primeras horas). Luego, la sosa ya no existe en el jabón, igual que no existen los aceites. La saponificación los ha transformado en otra cosa. Pero… sí es cierto que las pastillas ya cortadas ganan con el tiempo. Los expertos juran que la estructura cristalina mejora y la espuma es mucho mejor. Sobre esto tengo dudas, pero no las digo en voz alta, que en lo de jabonear soy nueva. Lo que sí es cierto es que la pastilla recién cortada tiene aún una cantidad de agua considerable, y hay que dejar que seque o será demasiado blanda y se gastará en cuatro duchas. De nuevo, si hemos jugado con descuento de agua, el tiempo se reduce.

Vamos al grano, a lo que da título a la entrada: sosa a granel, o cómo ahorrarse el tostón de esperar a que la mezcla de sosa y agua se enfríe antes de utilizarla.

El primer truco, que no tiene nada que ver con el granel pero lo utilizo siempre desde que se lo vi a Tree Marie Soapworks, es sustituir la mitad del agua por hielo. No solo la mezcla se enfriará antes, por motivos obvios. Es que ni siquiera apestará tanto mientras tiene lugar la reacción.

El segundo truco es el de mezclar sosa a granel propiamente. Esto requiere un poco de matemáticas, pero de las básicas, y entender unos cuantos conceptos, pero de los sencillos. Empecemos por los conceptos.

  • Lo principal es saber que, en una receta de jabón, la cantidad de agua es irrelevante. Solo se utiliza para disolver la sosa antes de incorporarla a los aceites. La cantidad de sosa depende de la cantidad y tipo de aceites, pero la cantidad de agua da, en principio, igual.
  • La cantidad mínima la marca el peso de sosa cáustica. Para 100 g de sosa, 100 g de agua. Un gramo menos y quedará sosa sin disolver.
  • En las calculadoras de jabón tipo Soapcalc suele aparecer por omisión un valor: 38% (cantidad de agua con respecto a la de aceites; o sea, si tienes 100g de aceites, son 38g de agua). Esto es mucho, y nadie lo usa más que en circunstancias muy especiales. Lo normal es bajar ese valor a 25%
  • Una cantidad alta de agua puede causar «ríos de glicerina», un problema puramente estético. Una cantidad muy baja de agua puede dificultar o impedir la gelificación, con lo que los colores quedarán más suaves y el jabón, menos brillante. Más abajo veremos cómo utilizar el horno para forzar la gelificación. Por ese lado, problema resuelto.

Si tenemos en cuenta todo esto, nada nos impide preparar una buena cantidad de sosa+agua. Lo mejor para no encontrarnos limitados a la hora de hacer cambios en la receta es preparar una solución 1:1, es decir, igual cantidad de sosa que de agua. Medio kilo de cada, pongamos. Por lo tanto, pondremos en un recipiente resistente a la sosa 500g de agua (en mi caso, y lo que recomiendo, 250g de agua y 250g de cubitos de hielo), y añadiremos 500g de sosa (importante: nunca se añade el agua a la sosa; siempre, la sosa al agua). Removeremos hasta que se disuelva y dejaremos enfriar del todo antes de guardarla.

Lo de guardarla es delicado, porque ya sabemos que la sosa es altamente corrosiva. No se puede poner en cualquier recipiente de plástico. Hay plásticos muy concretos preparados para esto y, por suerte, seguro que tienes en casa uno: el bote en el que venía la sosa. Así que, ya sabes, nunca más a la basura. Conserva los botes de sosa y utilízalos para guardar la mezcla 1:1 Ni que decir tiene que hay que etiquetarlos bien, con rotuladores rojos y muchas señales de peligro, y ponerlos fuera del alcance de niños, mascotas e incautos. La sosa cáustica ingerida es mortal.

Para ver cómo utilizar nuestra solución de sosa 1:1 lo mejor es una receta práctica. Como esta:

SoapCalc

 

A la izquierda están los datos que he metido en Soapcalc. En la parte de arriba, solo hay que elegir NaOH (sosa cáustica; viene seleccionada por omisión), cambiar la unidad de medida a gramos, y la de agua, a porcentaje de agua/aceite. En este apartado es donde sale 38% por omisión. Ni caso. Hay que bajarlo a 25% a no ser que estemos trabajando con una fragancia muy puñetera. El sobreengrasado (super fat) viene por omisión en 5. Por lo general yo lo subo a 7. En este caso lo he subido a 12 porque la receta lleva un porcentaje muy alto de aceite de coco, que hay que compensar. En cuanto a fragancia, en este caso no voy a añadir (pero voy a agregar un par de cucharadas de avena molida porque si no toqueteo algo no soy yo).

En la parte de abajo solo hay que trastear con lo de la derecha: primero, yo elijo g (gramos) en lugar de porcentaje. Y como estoy haciendo una receta facilita para un experimento, poca cantidad, que no sería la primera vez que tiene que ir todo a la basura: 125g de aceite de oliva y 125g de de aceite de coco. ¿Satisfechos? Sí. Pues pulsamos sobre calculate recipe, y luego sobre view or print recipe, y se abre una pestaña nueva en el navegador con los resultados.

A la derecha, la pantalla de los resultados. En la parte de arriba están los datos que hemos introducidos. Lo que nos interesa es el apartado siguiente: el tipo y cantidad de aceites que hemos elegido nos indican que tenemos que añadir 62’5g (se puede redondear a 62g sin problema) de agua y 35g de sosa. Así que derretimos el aceite de coco, le añadimos el de oliva y dejamos templar, y ya estamos listos.

Vamos a calcular cuánta solución 1:1 y cuánta agua adicional hay que añadir. La receta pide 35 g de sosa cáustica, y sabemos que nuestro bote de sosa ya preparada contiene sosa y agua a partes iguales. Por tanto, para obtener 35 g de sosa necesitamos el doble de cantidad del contenido del bote, es decir, 70g. De esa manera tendremos 35 g de sosa y 35 g de agua. ¿Cuánta agua más nos hace falta? Fácil, diría yo: 62g (que pedía la receta) – 35g (que hemos sacado del bote con la sosa) = 27g. Así que necesitamos 27g de agua adicionales, que podemos añadir directamente a los aceites (porque si los añadimos a la sosa del bote, la mezcla cogerá temperatura, que es justo lo que hemos tratado de evitar con todo este procedimiento).

La prueba del nueve para saber si lo hemos hecho bien: la cantidad de mezcla que hemos sacado del bote sumada a la cantidad de agua adicional (70g+27g=97g) tiene que ser igual a la cantidad de sosa sumada a la cantidad de agua que se pide en la receta (62g+35g=97g).

Quién te iba a decir que ibas a necesitar calculadora para hacer jabón, ¿eh?