Ni siquiera apunté la receta pero da igual, tampoco iba a repetirla. Llevaba aceite de oliva usado y aceite de coco. Esto me recuerda: guarda siempre el aceite de oliva usado. Sale un jabón estupendo y encima te sientes moralmente superior a toda esa chusma que no recicla.

Errores cometidos en este jabón: básicamente, todos.

  • Demasiada temperatura: en vez de esperar a que se templaran tanto la mezcla de sosa como los aceites los mezclé en caliente. A lo bestia. Ni que decir tiene que la mezcla se espesó en cuanto le acerqué la batidora.
  • En un tutorial se hablaba de poner el molde lleno, tapado y envuelto sobre una mantita eléctrica durante media hora. A falta de mantita eléctrica lo metí en el horno a 40º, y ahí lo dejé un par de horas Resulta que eso es una burrada y provoca un horror conocido como cerebro de alien, por motivos obvios (no se me ocurrió hacer una foto del engendro, pero si googleais alien+brain+soap os haréis una idea. No tiene pérdida.
  • Confusión en el aceite: lo que yo tenía no era aceite de coco normal, que básicamente viene sólido o como mínimo grumoso, sino una cosa que se llama aceite de coco fraccionado cuya existencia, por algún extraño motivo (ironía), yo desconocía por completo. Y no se puede sustituir un aceite por otro así, sin rehacer todos los cálculos. Pasan Cosas.
  • Impaciencia: esto no es probable que se me quite, porque es muy yo, pero no llevaba el jabón ni tres horas de reposo cuando ya lo estaba desenvolviendo para ver qué tal iba (espóiler: iba mal; después de desenvolverlo, peor). Pues eso, que una vez hecho el jabón hay que dejarlo dormir tranquilo.

Pero… es jabón. No es bonito, pero es jabón. Se podrá utilizar perfectamente, y a las malas se puede rallar, mezclar con agua hirviendo y hacer gel de baño.