Hace unas semanas compré una caja de colorantes líquidos que se vendían como «recomendados para jabón». No sé qué jabón hará el recomendador. Igual son requeteestupendos para el «melt & pour», ese que solo hay que derretirlo en el microondas y marchando. Oye, máximo respeto, pero eso se avisa.

Me debería haber dado cuenta cuando hice la primera prueba, pero por aquel entonces era joven e inexperta. Fue hace dos meses. Ahora, en retrospectiva, veo que los azules brillaron por su ausencia, sí, eso era difícil no verlo… pero la traza se había acelerado, y entonces no me preocupó porque me sirvió para darle una textura estupenda a la pastilla rosa. Pero ayer intenté hacer un one pot wonder con rosas, azules y violetas… y no. No al cuadrado.

Lista de catástrofes:

  • El azul, inexistente
  • El violeta, casi
  • El rosa, OK (vale, esto no debería estar en la lista de catástrofes, pero hace bulto).
  • La traza, acelerada. Se nota sobre todo en la falta de definición de las líneas y en la cantidad de burbujas. Aquello parecían natillas, y de las empalagosas.
  • Y el jabón… durísimo. Se notó nada más desmoldarlo, pero sobre todo al cortarlo. A trozos se ha roto en plan parmesano.

¿Qué cambiaré para la próxima vez?

¿Estáis borrachos? No va a haber próxima vez. Los colorantes se van de cabeza para mis proyectos de resina epoxy, a ver qué tal se portan ahí. Lo que podía haber hecho, en retrospectiva, es dejar endurecer aún más la mezcla y hacer un marmolado, que quedan muy resultones y al menos mis amigos no preguntan que si se come. Y, desde luego, cortarlo antes. Esta vez de las veinticuatro horas me han sobrado como veinte.