Vale, no es naranja, es zanahoria. Pero, como no se come, ¿qué más os dará? El único problema que le veo a esta belleza es que se me ocurrió añadir jengibre en polvo a la parte de zanahoria y el color ha quedado un poco enturbiado. A cambio, huele de maravilla. La parte de chocolate es casi idéntica a la de esta receta. Lo malo es que, como me gusta complicarme la vida, esto son en realidad dos jabones diferentes. Me explico.

He pelado y troceado 2 zanahorias medianas tirando a pequeñas y las he puesto en el microondas hasta que han quedado tiernas como para puré (porque vamos a hacer puré). Las he sacado y he pesado el agua: 60 g. Luego, he vuelto a poner las zanahorias en el agua y las he triturado hasta que aquello parecía un potito para bebés. Para asegurarme, lo he pasado por el colador, y me han salido 90 g de puré (de los cuales, recordemos, 60 g eran agua; ni idea de a dónde ha ido el resto de la zanahoria; juro que cuando empecé ahí había más). Lo he metido en el congelador en una cubitera.

Los aceites que voy a utilizar son los siguientes:

  • 250 g de aceite de oliva
  • 180 g de manteca de cerdo
  • 250 g de aceite de coco
  • 100 g de aceite de almendras
  • 170 g de aceite de palma
  • 50 g de aceite de ricino

Con un sobreengrasado del 8%, esto me pide 140g de sosa cáustica (Soapcalc dixit, y si lo dice Soapcalc todo el mundo a callar). El plan era poner 250 de manteca de cerdo y 100 de aceite de palma, pero… se me acabó la manteca de cerdo, y ya tenía las mezclas de sosa preparadas. Qué suspense, qué emoción, ¿qué hará nuestra heroína? Pues buscar en internet cuál de las otras grasas tenía un índice de saponificación más parecido al de la manteca, y resultó ser el del aceite de palma. No, no se puede sustituir una grasa por otra así como así. Cada una tiene su índice de saponificación, es decir, la cantidad de sosa que hace falta para convertirla en jabón. A ver si vamos a armarla.

Yo trabajo casi siempre con un 20% del peso de los aceites en agua. Esto a veces me da dolores de cabeza porque el descuento de agua acelera la traza y alguna que otra vez he acabado con cemento en vez de jabón, pero la ventaja es que así se desmolda antes. Y a mí la impaciencia me puede. En cualquier caso, recuerda que la cantidad de agua es un poco irrelevante: entre el 20% y el 35% del peso de aceite. Si alguna vez trabajas con una fragancia o una mezcla de aceites que se acelera mucho, un poco más de agua y a vivir.

En circunstancias normales, disolvería toda la sosa en 100 g de agua + 100 g de cubitos de hielo, pero esta vez quiero hacer dos mezclas muy diferentes, así que la cosa va así:

Mezcla 1:

  • 50 g de agua
  • 50 g de cubitos de hielo
  • 70 g de sosa cáustica

Mezcla 2:

  • Los 90 g de cubitos de zanahoria (recordemos: 60 + 30)
  • 40 g de agua
  • 70 g de sosa cáustica

En ambos casos, remover hasta que se disuelva, y luego dejar atemperar. Una vez a 35-40º como mucho se añade a cada mezcla 1 cucharadita de lactato de sodio. Esto es absolutamente prescindible pero sirve para poder desmoldar antes. ¿He mencionado ya que la impaciencia me puede?

Mientras las mezclas se enfrían hay que derretir las grasas sólidas, mezclar con las líquidas y repartir a partes iguales entre dos recipientes. Y ya que estamos tirando de microondas, derretimos 40 g de chocolate negro, muy negro. Yo utilizo Valor 99% (tercera vez que pongo el link, creo yo. ¿Me patrocinas, Valor? Que el nicho de los reposteros ya lo tienes, pero apuesto a que no se te había ocurrido comercializar chocolate para jaboneros). Una vez fundido, lo añadimos a uno de los recipientes de aceites, junto con la sosa que no tenía zanahoria. La sosa sin zanahoria, al otro, y he batido hasta el punto de traza fina.

Para darle chispa a la cosa he añadido a la mezcla de zanahoria 10 g de jengibre en polvo (el plan era poner 25, pero adivina qué; no tenía suficiente), y a la de chocolate, 25 g de clavo-canela-nuez moscada en polvo. En proporciones a ojo. Luego, para mejorar la espuma, 2 cucharaditas de miel disueltas en dos cucharadas de agua, y la mitad a cada mezcla.

El plan era alternar capas de chocolate y zanahoria, y hacer un hanger swirl El plan hubo que cambiarlo. Empecé emulsionando la mezcla de chocolate porque, por experiencia, sé que va lenta. El problema es que, con las especias, todo va mucho más deprisa, así que, antes de conseguir emulsionar la mezcla de zanahoria, la chocolate ya tenía consistencia de Nocilla. Vale, no exageraré. Pero estaba más allá de la traza media. Así que volqué la capa entera de Nocilla, digo de mezcla de chocolate, y encima la de zanahoria, y me improvisé un hanger swirl más modosito. El resultado… pues nada, nada mal. Para repetir, diría yo.

Oh, ¿las estrellitas? Plastelina de jabón. Eso os lo cuento otro día, pero ya adelanto que mola mucho.