Partir de cero en los viejos tiempos no tenía mucho misterio: ibas a un taller, te enseñaban lo básico, luego a un taller más avanzado, luego a un taller más experto…

En los viejos tiempos.

Ahora, no. Ahora tienes que lanzarte de cabeza a las procelosas aguas de Youtube , y aunque es verdad que se puede buscar por “hacer jabón casero básico”, y te saltan enseguida unos cuantos tutoriales majos (y también unos cuantos bastante peligrosos si se te ocurre seguirlos), luego entra el siguiente vídeo en reproducción automática y te ves abducido por jabones de capas de colores, jabones con aromas naturales, jabones exfoliantes, gelificación, proceso en caliente, acelerado de la traza… Yo me encontré horrorizada y fascinada a partes iguales por un debate sobre si el cortador de jabón funcionaba mejor con una cuerda de piano con la cuerda del MI de la guitarra. Lo juro.

Luego está el tema del inglés. Porque en internet todo es mejor en inglés, y si no es mejor al menos es más variado y abundante. Esto es así. Yo de inglés controlo, pero dejo de controlar cuando la gente habla en ese inglés-chino de las jergas, cuando de pronto solo entiendes los artículos y las preposiciones. Esto, al principio, pasa mucho. No quiero ni imaginar cómo se siente el que no habla inglés e intenta tirar de traducción automática.

Así que este es el trato: os cuento mi proceso de aprender a hacer jabón desde cero. Desde la ignorancia más absoluta. Os voy diciendo lo que aprendo cada vez, y en el futuro iré editando las entradas para añadir lo que debería haber aprendido, o lo que creía que había aprendido y era un error. En el momento de redactar estas líneas (siempre he querido escribir eso: “en el momento de redactar estas líneas…”) llevo hechas dos 2 DOS barras de jabón. Espóiler: ninguna de las dos ha sido un éxito arrollador. Otro espóiler: pienso seguir intentándolo, que esto es muy vicioso.